Una tragedia a tener en cuenta de cara al futuro

Estos últimos días hemos escuchado una triste noticia: una niña de 6 años falleció el pasado lunes cuando el castillo hinchable en el que jugaba junto a otros seis niños salió disparado por los aires. Aunque las autoridades barajan varias hipótesis, indican que fue un problema de los anclajes: solamente había dos de los seis que debían estar asegurados. Una cremallera estaba abierta. El hinchable, además, según el alcalde de la localidad, no tenía la licencia municipal. Los otros dos menores heridos de gravedad en el incidente están estables. Desde Abania Eventos queremos enviar a todas las familias afectadas nuestras más sinceras condolencias por esta tragedia innecesaria. Juntos debemos luchar por la seguridad de los más pequeños y no escatimar a la hora de prevenir esta clase de incidentes.

Es lamentable que tengan que ocurrir desgracias para que se ponga de relieve la importancia de cumplir con las normativas de seguridad correspondientes. El Gobierno debe normalizar el cumplimiento de estas normas a todas las empresas e hinchables, independientemente de su sector. La normativa está para cumplirla, no para leerla. Además, hay quien dice que «seguir las normas» es llevar a un monitor (algo que se presupone obligatorio a pesar de que sorprendentemente en muchos eventos sigan viéndose equipos sin monitores). Desgraciadamente, decir que llevar un profesional es cumplir la normativa es un engaño fútil: la normativa incluye otros elementos: construir los hinchables dentro de unos parámetros determinados, la numeración específica (como una matriculación de un automóvil) de cada hinchable (todos tienen un número de serie), la importancia del anclado, la homologación del equipamiento, la revisión periódica de todos los equipos por ingenieros expertos en seguridad, etc.

Hacemos un llamamiento al resto de empresas de nuestro sector para que no escatimen en tiempo y gastos cuando se trata de proporcionar seguridad a nuestros pequeños. Estas tragedias no deberían volver a ocurrir. Tanto las empresas como los clientes que deciden contratarlas deben ser conscientes de que existe una normativa europea que regula el funcionamiento de todos los equipamientos ofertados. Muchos no solo no la cumplen, sino que no tienen los certificados de seguridad correspondientes. Tengamos conciencia del asunto y empecemos de una vez a ser firmes a la hora de contratar un evento: la seguridad de nuestros hijos e hijas está en juego.

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